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PERSONAJES HISTÓRICOS RELACIONADOS |
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FERNÁN GONZALEZ
No se determina la fecha ni el lugar de nacimiento, aunque sí su procedencia del Linaje de los Lara. Hijo de Gonzálo Fernández, Conde de Burgos, conde de Arlanza y del Duero hacia 900, del que heredaría sus títulos tras el apresamiento y muerte de su hermano Nuño Fernández. Creció en el Castillo de Lara, construcción del siglo IX. Reunió en su persona los títulos de conde de Burgos, los de Castilla, de Asturias de Santillana, de Lara, de Lantarón y de Álava, en 931. En 933 lucha a favor de Ramiro II de León, en contra del hermano de éste, Alfonso Froilaz. Ramiro II acude en su ayuda en 933 ante la acometida del califa Abd-Al-Rahman III, contra quien vuelve a combatir en alianza con León, Navarra y Zaragoza. Tras la importante batalla de Simancas (939), toma Sepúlveda y la repuebla. Emparentó con el rey de Navarra, García Sánchez I, casándose con su hermana Sancha (más tarde lo haría con otra hermana, Urraca). Con esto consolidaba sus extensiones. Cuando Ramiro II entrega las posesiones de Cea y Pisuerga, recién liberadas, al Conde de Monzón, se revela contra el rey leonés, por lo que es hecho prisionero durante tres años (944).
El rey lo libera y más tarde casa a un hijo suyo, Ordoño, con una hija del conde, Urraca, con lo que se emparenta con Fernán González y lo nombra Conde de Castilla, titulo que le pertenecerá definitivamente.
Con la muerte de Ramiro II comienzan las luchas por el trono entre sus hijos Sancho el gordo y Ordoño III: En primera instancia; Fernán González apoya al pretendiente Sancho, pero vencido este, jura ante Ordoño III que repudia, no obstante, a la hija del conde, Urraca, bajo la alegación de que era infecunda. Ordoño III muere en Zamora repentinamente y el conde casa a su hija Urraca con el hijo de Alfonso IV el Monje, Ordoño IV. Dirige después una rebelión de magnates (958) contra Sancho I, que había recuperado el trono, y consigue que éste se refugie en Navarra junto a su abuela Toda Aznárez, y que el reino pase a su yerno Ordoño IV. Sancho I, después de una cura de adelgazamiento se alía con Abd-Al-Rahmán III, y con el apoyo de García Sánchez I de Navarra recupera el trono, cayendo prisionero Fernán González a manos de los navarros en la batalla de San Andrés de Cirueña (960).
Al-Hakam II, hijo y sucesor de Abd-Al-Rahman III, exige al Conde prisionero, pero García Sánchez I lo libera a cambio de posesiones castellanas. El califa reclama también el pacto por la ayuda a Sancho I, lo que el rey incumple, con lo que entran en guerra de nuevo, esta vez aliado León con navarros, castellanos y catalanes, que son sucesivamente derrotados, perdiendo Castilla Atienza y San Esteban de Gormaz, y que pasan a manos de Al-Hakam II. Fernán González solicita del califa cordobés una tregua en 966, que duraría hasta su muerte, en 970.
La repoblaciones de las tierras de Segovia, tras la liberación de Sepúlveda en 933, podría ser el destino de pobladores del Álfoz de Lara, al que pertenecía la Villa de Canicosa, marcado por Fernán González. Esto confirmaría la fundación del lugar de Cannicosa (Cañicosa), a unos veinticinco kilómetros de Sepúlveda, hoy Cabeza de Partido.
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EL CID CAMPEADOR
Luchó junto a Sancho en batallas importantes como en Zaragoza, Coimbra y Zamora, entre 1063 y 1072, y fue nombrado Álferez real y "príncipe de las huestes" en 1065, fecha de coronación de Sancho II. Hacia 1066 ganó su título de Campeador -campidoctor- al vencer al álferez de Navarra, Jiménez Garcés, en combate singular por la posesión de unas fortalezas fronterizas.
Acompañó a Sancho II en los sucesivos enfrentamientos, por la herencia del Rey Fernando I, entre aquél y sus hermanos, Alfonso de León y García de Galicia. Alfonso fue derrotado en las batallas de Llantada (1068) y Golpejera (1072) por lo que se exilió en Toledo, territorio musulmán. Sancho se enfrentó a Urraca, su hermana, cercando Zamora, donde cayó asesinado por el noble leonés Vellido Dolfos, siendo coronado con ello Alfonso VI como rey de Castilla y León.
Tras la jura de Santa Gadea pierde su cargo de älferez real, que pasa a manos de García Ordóñez, conde de Nájera. El rey le ofrece la mano de su sobrina, Jimena, hija del conde de Oviedo, con quien contrae matrimonio en julio de 1074.
En 1079 es enviado a Sevilla para cobrar los tributos musulmanes al rey castellano, pero es atacado por el rey de Granada y el propio García Ordóñez. Sale victorioso, pero traicionado por García Ordóñez y Pedro Ansúrez, es desterrado por orden del rey en 1081.
Centra en Zaragoza su radio de acción al no aceptar los condes de Barcelona su ofrecimiento, y resolviendo ayudar a Al-Muqtadir, rey de Zaragoza y tributario de Castilla. Vence en Almenar a Berenguer Ramon II en 1082, y cerca de Morella a Sancho Ramírez de Aragón y a al-Mundir, hermano de al-Muqtadir y soberano de Lérida, Tortosa y Denia, en 1084. Tras la derrota de Alfonso VI en Sagrajas (1086) frente al ejército almorávide de Yusuf, éste vuelve a contar con los servicios del Campeador, que somete los taifas de Albarracín y Alpuente (1087-1089) y protege a Al-Qadir frente a las acometidas de Berenguer Ramón II y Al-Mundir sobre Valencia.
Pero al llegar tarde a la cita con las tropas de Alfonso VI en el sitio de Aledo (Murcia), el rey le envía de nuevo al destierro en 1089.
Regresa a Valencia, donde volvió a vencer a Berenguer Ramón II en Tébar, en auxilio de Al-Qadir, en 1090.
En 1093, matan a su protegido y es tomada la ciudad de Valencia por Ben Yehhaf. El Cid procede al asedio y entra triunfal diecinueve meses después. El Cid se instala en Valencia a la que dota de nuevos estatutos, emite moneda y reactiva su vida cultural.
Se alía después con Ramón Berenguer II de Barcelona -al que casa con una hija suya, María-, y con Pedro I de Aragón, con quienes garantiza la defensa de Valencia frente a los almorávides. A su otra hija Cristina, la casa con Ramiro, el infante de Navarra, y su único hijo, Diego, cae muerto en la derrota del rey Alfonso en Consuegra, en el año de 1097.
El Cid muere en Valencia el 10 de julio de 1099, y su mujer Jimena, defiende junto a su yerno Ramón Berenguer IV la ciudad hasta que, por orden de Alfonso VI, es abandonada en manos almorávides en 1101.
Parece evidente que Canicosa formaba parte de la frontera con los invasores moros en estos momentos históricos, y existe la memoria lugareña del paso de las huestes del Cid por el valle, camino de Zaragoza. No nos consta si fue en su Camino del Destierro, o en alguna de sus campañas.
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EL CURA MERINO
Nació en Villoviado (Burgos) en 1769. Estudio su carrera eclesiástica y ejerció como párroco en su pueblo natal. Con la invasión francesa fue, al parecer, sometido a vejación y arresto por parte del ejército francés, algo que lo determinó en favor de la resistencia armada. Formó una partida junto a su sobrino y unos pocos paisanos, a la que más tarde se agregarían voluntarios de Lerma, Aranda y Roa. Sus acciones lo pusieron en el punto de mira de los invasores que llegaron a disponer 20.000 hombres para su captura, al mando del general Roquet.
Atacó en Quintanar del Puente a un gran convoy destinado a Ciudad Real, cayendo todo en su poder y distribuyendo entre sus campesinos los caballos de tiro (Por este hecho fue nombrado Coronel). Furiosos, los Generales Roquet y Kellerman se lanzaron en su captura; Merino subdividió la partida, se refugió en la sierra de Quintanar; no pudiendo destruir al hábil guerrillero, se retiraron, y el famoso cura salió de nuevo a campaña con 400 guerrilleros. Sabedor que un Coronel se dirigía a Ontoria con numerosas fuerzas, le salió al paso en Barbadillo; adentrados los dragones en un bosque, ordenó derribar pinos, ya cortados de antemano, a su retaguardia, y atacó con tal denuedo a los franceses, que sólo escaparon con vida 20 de ellos (Por lo que fue ascendido a Brigadier).
Posteriormente se apoderó de otro convoy, custodiado por 1.000 hombres. Aprisionó a un Batallón de polacos.
Acabada la guerra volvió a su pueblo natal y Fernando VII le ofreció con una canonjía en Palencia, que tuvo que abandonar por desavenencias con sus compañeros. Apoyó después el Absolutismo frente al trienio Liberal (1820-1823), luchando como avanzadilla de los Cien Mil Hijos de San Luis. En premio de sus numerosas victorias, había sido nombrado Gobernador militar de Burgos, cargo que desempeñó hasta 1824.
Fue significativa su relación con Juan Martín El Empecinado, en la que pasó a ser, de un compañero de armas, liberando Roa de los franceses, a un enemigo personal, al mantener aquél su espíritu liberal-constitucional frente al absolutismo del borbón. Tras la muerte de Fernando VII se afilió al carlismo participando en los sitios de Morella y Bilbao. Se hizo fuerte en tierras sorianas (?). Tras el Convenio de Vergara, se exilió a Francia, donde murió en Alençon en 1844.
En el lugar de Canicosa existe la tradición de que se ubicó un campamento del cura Merino, sin saber exactamente su emplazamiento, aunque se supone en las proximidades de la ermita de Sta. Lucía. Tampoco tenemos constancia del momento exacto en la vida del guerrillero, aunque se podría pensar que estaría relacionado con las escaramuzas de acoso a las fuerzas del Empecinado a quien llegó a enfrentarse en las proximidades de Palacios de la Sierra.
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